PARTICIPA cumple rol activo en la Asamblea General de la OEA (Lima, Perú)
Publicado el 10 /06 / 2010María Inés de Ferari, Directora Ejecutiva de la Corporación PARTICIPA y representante de la Red DEMOCRACIA ACTIVA, viene llegando de Lima, ciudad en la que participó, entre los días 4 y 6 de junio de 2010, en la 40ª Sesión de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que, en esta ocasión, se centró en los temas: “Paz, Seguridad y Cooperación en las Américas”.
En dicho evento, al igual que muchos otros representantes de la sociedad civil, María Inés de Ferari participó en diversas reuniones de gran importancia para el continente. Además de formar parte de de una conversación informal entre el Secretario General de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, y los diversos representantes de la sociedad civil, especialmente sobre temas de democracia y derechos humanos, fue protagonista de la reunión de coordinación de las Organizaciones de la Sociedad Civil, que tuvo como objetivo central discutir y ofrecer recomendaciones a la Asamblea General de la OEA.
En dicha reunión, se produjo la participación conjunta de más de sesenta Organizaciones de la Sociedad Civil, relativas a variados temas, a saber, entre otros: afrodescendientes, diversidad sexual, paz, seguridad, democracia, discapacidad, género, derechos humanos y participación de la sociedad civil en la OEA.

José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, en diálogo con los representantes de las Organizaciones de la Sociedad Civil.
Bajo ese contexto, la Red Democracia Activa, en colaboración con la Red Latinoamericana y del Caribe para la Democracia y Socios para el Cambio Democrático, acordaron una declaración conjunta que fue entregada al Secretario General de la OEA y, en general, a los representantes de los gobiernos participantes en la Asamblea General. En ella, se plantea formalmente la necesidad de aprobar una ESTRATEGIA RENOVADA DE PARTICIPACIÓN DE LAS ORGANIZACIONES DE LA SOCIEDAD CIVIL (OSC, S) EN LAS ACTIVIDADES DE LA OEA.
Las organizaciones firmantes de dicha declaración partieron de un diagnóstico frecuente en nuestros países, y es que “las capacidades de la OEA para dar solución a los problemas de la Región está siendo permanentemente cuestionada”, fijando como un factor clave de este fenómeno la exclusión y veto a que se ven sometidas diversas Organizaciones de la Sociedad Civil en su participación en las instancias de la OEA. Concluyeron, las entidades firmantes, que es necesario pasar a un “tercer impulso” en la participación de las OSC’s en la OEA. El primero fue el de su incorporación, el segundo, el de una mayor integración; y el tercero debe ser el de “IMPLEMENTAR UNA ESTRATEGIA RENOVADA DE PARTICIPACIÓN DE LAS OSC´S EN LAS ACTIVIDADES DE LA OEA, EN LA CUAL SE INCLUYA LA ELIMINACIÓN DEL DERECHO A VETO” (entiéndase, de los estados a los que pertenecen las organizaciones sociales).
En otras palabras, se estima contraproducente que la OEA cuente con un Registro de Organizaciones de la Sociedad Civil y, al mismo tiempo, cada vez que se produce una instancia participativa (asambleas generales, cumbres o reuniones especiales), las organizaciones deban solicitar participación como “invitados especiales”. Se señaló, en la declaración referida, que:
“El Registro en la OEA debería ser la condición única necesaria para participar en las Asambleas y Cumbres y debería ser un proceso automático y no como ahora ocurre que se requiere la aprobación del Consejo Permanente y del país anfitrión en cada una de las Asambleas y Cumbres”.

Deborah Van Berkel, representante del Instituto Venezolano de Estudios Sociales y PolíticoMaría Inéss (INVESP), junto a de Ferari, Directora de Participa.
Al ser entrevistada por este medio, María De Ferari sostuvo que “La OEA, si quiere validarse como instancia multilateral, debe necesariamente validar la participación de las Organizaciones de la Sociedad Civil en sus actividades. Es verdad que, en los últimos años, se ha avanzado mucho en materia de inclusión de las OSC’s, pero ya es hora de pasar a lo que hemos denominado ‘tercer impulso’, concretamente materializado en la eliminación del derecho a veto en contra de las organizaciones participantes”. Finalmente, De Ferari concluyó: “Si la OEA se cierra a las Organizaciones de la Sociedad Civil, en el fondo, se cierra a la gente a la cual dice representar. La democracia por la que la OEA dice luchar va mucho más allá que los estados y órganos públicos del continente. La democracia es, también, ciudadanía; expresada en personas y grupos, especialmente en Organizaciones Sociales que, no siendo estatales, igualmente buscan fines públicos y de bien común”.
